miércoles, 23 de mayo de 2007

Nacho Villa, sibilino

Despilfarro gran parte de mi miserable vida viendo la televisión. Puedo permitirme ese lujo, porque en mi etapa de vendedor de biblias, me arrojaron una para ahuyentarme y como no, me la llevé. La luz se la robo a unos gitanos que viven cerca de mi madriguera.

Bueno dejando a un lado mis miserias, estaba visionando un programa en el que unos periodistas posicionados en una ideología discuten y se insultan sin modificar ni un ápice sus planteamientos previos. Cincuenta y nueve segundos, se llama el espectáculo. Pero casi todos los contertulios tenían una cosa en común; odiaban a un individuo llamado Nacho Villa. Yo me preguntaba el porque de tanta aversión a dicho sujeto. Entonces lo vi.

Sibilino, fue la primera palabra que se me paso por la cabeza. Calvo, feo, sonrisa siniestra y con anteojos. Automáticamente conecté con el, pues yo mejor que nadie se lo que es ser juzgado por mi aspecto, pero entonces justo antes de arrancarme a despotricar contra los malvados que lo calumniaban, lo escuche. Puag.

Tenía razón mi madre cuando me miraba con desprecio y me decía; “la cara es el espejo del alma”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ignacio Villa es el único periodista libre que está en ese programa y la cope es la única emisora libre. Los demás son sicarios de Polanco.

Anónimo dijo...

CREO QUE ERES OTRO DE ESOS PERIODISTAS INTENTANDO HACERTE EL GUAY PERO NO VIVES EN UNA CUEVA CAPULLO

Il monstruo dijo...

Anónimo, la libertad está sobrevalorada. Además ya le gustaría a "Don" Federico despotricar alguna vez contra los homófobos y contra algunas actitudes de la iglesia. Más no puede.

Doña Sofía, ya me gustaría a mi tener alguna licenciatura, auque fuese la de periodismo. Así podría haber tenido más posibilidades cuando solicité el empleo de repartidor de pizzas.