Hoy estaba en mi cueva, rodeado de parásitos y alimañas, disfrutando de mi ración diaria de telemierda. Mientras lo hacía me dedicaba a injuriar gravemente a los personajes y periodistas que aparecían en pantalla. Y de repente me dije: “¿Y por que no comparto mis pensamientos con todos los degenerados que pudiesen prestarme atención? Y ni corto ni perezoso me presente en una cadena de televisión, de la cual me echaron a patadas. Entonces acometí la penosa tarea de escribir un blog.
Por este motivo voy a dedicar mi primera entrada a despotricar contra un sector del periodismo. Aunque si lo pienso bien tampoco es que sienta mucha simpatía por esa profesión en general. Pues parece que hoy en día solo existen tres clases de periodistas, los alineados a alguna ideología, los que hace poco que han dejado de ser becarios, y los que han entrado en fase de descomposición o tal vez nunca se han hallado en otra fase. Estos se hacen llamar prensa rosa o del corazón. Bien es verdad que dentro de este ámbito pululan diversos engendros de variopintas procedencias; drogadictos, putas, antiguos concursantes de espectáculos de realidad y demás gentes de dudosa reputación.
Antaño, el trabajo de estas aves carroñeras consistía en inmiscuirse en la vida de individuos más o menos notables. Hoy en día también lo hacen, pero casi siempre buscando las miserias más repugnantes de estos seres, supongo que para fomentar así una sociedad con unos valores más acordes a los tiempos que corren. Otra de sus nuevas aportaciones consiste en pactar con un deshecho humano una pequeña carnicería verbal.
Curiosamente estos espacios son los que gozan de una mayor audiencia, sino que se lo digan a los directivos de Telecinco, que seguramente se estén frotando las pezuñas, y regodeándose de ser unos seres tan repugnantes.
Pero la culpa no es de estas pobres alimañas encorbatadas, sino nuestra. Si, si, de nosotros, la audiencia, que nos unimos a esa orgía de depravación, para llegar así a nuestro cenit eyaculando sobre las pantallas de nuestros televisores, en las que en ese momento se están proyectando las imágenes de




3 comentarios:
Es lo que tiene la televisión; por eso yo dejé de verla. Te recomiendo que hagas lo mismo, no es tan dificil.
no hagas spam en 20 minutos coño que me aburres
A la magia decirle que sin la televisión tan solo tendría la infame compañía de mi propio hedor.
Anónimo, sin el spam en 20 minutos nunca te habría conocido.
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